Urge actualizar correctamente la ley de tránsito

Por Carlos Miguel García

SANTO DOMINGO. —Lamentablemente nuestro país se encuentra entre los países con mayor tasa de mortalidad por accidentes de tránsito, lo que nos ubica en una situación poco halagüeña en relación con la generalidad de nuestros coetáneos. (Pues estamos hablando de las carreteras más peligrosas del mundo).

La República Dominicana, pese a no tener un territorio nacional de gran extensión ni una densidad poblacional relevante, en la actualidad ocupa uno de los primeros lugares cuando se trata de vías terrestres y porcentajes de muertes por accidentes.

Cada año mueren cerca de 1,3 millones de personas en las carreteras del mundo entero, y entre 20 y 50 millones padecen traumatismos no mortales. Los accidentes de tránsito son una de las principales causas de muerte en todos los grupos etarios, y la primera entre personas de entre 15 y 29 años.

Según la Organización Mundial de la Salud, los siniestros (accidentes) de tránsito causan aproximadamente 1,25 millones de muertes en todo el mundo cada año, esto significa que una persona muere cada 25 segundos. Sólo 28 países, que representan 449 millones de personas (7% de la población mundial) tienen hoy leyes adecuadas que cubren los cinco principales factores de riesgo: velocidad, conducción bajo efectos del alcohol, uso de cascos protectores, uso de cinturón de seguridad y sillas de seguridad para niños.

El 50% de las víctimas de accidentes de tránsito en el mundo corresponden a motociclistas (23%), peatones (22%) y ciclistas (5%), denominados usuarios vulnerables de las vías, mientras que el 50% restante lo componen ocupantes de vehículos (31%) y usuarios no especificados (19%).

El 59% de las muertes en siniestros de tránsito son adultos de entre 15 y 44 años, en tanto que el 77% de los fallecidos son hombres.

Nuestro país lastimosamente se encuentra en los primeros lugares de la región latinoamericana y sólo es superado por algunos países de África y Medio Oriente; el promedio mundial de muertes por accidentes de tránsito con vehículos de motor es de un 17,3 y nosotros registramos un 29,4 (prácticamente el doble del promedio por cada 100 mil habitantes).

Podemos corregir mucho de lo anterior haciendo las modificaciones de lugar a la ley de tránsito vigente; modificando —por ejemplo— la manera distributiva e inherente al cinturón de seguridad a fin de que, en lo adelante, su uso sea obligatorio para todos los pasajeros.

Hoy día nuestra ley solo contempla que cada asiento debe tener un cinturón; mientras que no obliga a nadie exceptuando al conductor a usarlo.

De igual manera, nuestra Ley también señala que «no deben abordar un vehículo más personas que las indicadas por el fabricante», y día a día vemos a siete personas o más en los carros «de concho» en franca violación a la Ley y ante la mirada indiferente de las propias autoridades.

También es muy importante construir más puentes peatonales o elevados, y reparar y darles mantenimiento a todas nuestras pistas y carreteras, señalizándolas inclusive; pues con algo tan «ligero como esto» aminoramos la actual tasa de mortalidad anteriormente referida… (Que no quepan las dudas).

Pero nada de lo anterior sería una «Gran Cosa» si no fiscalizamos y controlamos las velocidades y el consumo de alcohol en las principales vías del país. De ahí que sea nuestro recordatorio afectivo este que prosigue:

Debemos y TENEMOS QUE FISCALIZAR —máxime desde el Congreso— para el endurecimiento de las multas y sanciones incoadas contra todos y cada uno de los posibles infractores.

FISCALIZAR, FISCALIZAR Y FISCALIZAR desde nuestro máximo organismo legislativo so pena de que jamás se nos quede —en ningún rincón— siquiera UN TÍTERE con cabeza.

@garciacarlosrd

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