Trump trata de reinvindicarse al momento de dejar la Casa Blanca

EE.UU. —El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, trató hoy de reinvindicar lo que sería su legado como el 45º mandatario del país, y quiso desmarcarse de la violencia ocurrida hace dos semanas en el Capitolio, en la víspera de su salida de la Casa Blanca.

Apartado de los focos en la última semana y vetado en su principal vía de comunicación, Twitter, Trump hizo un recorrido en un vídeo de 19 minutos y 47 segundos de duración por los cuatro años de su mandato y se presentó como un presidente de unidad pese a haber exacerbado las divisiones en el país.

“Conforme concluyo mi mandato como el 45º presidente de Estados Unidos, me presento ante ustedes orgulloso de lo que hemos conseguido juntos. Hemos hecho lo que vinimos a hacer y mucho más”, aseguró al principio de su alocución.

Desde el asalto al Capitolio por parte de cientos de sus seguidores radicales, el pasado 6 de enero, en el que cinco personas murieron, Trump apenas ha hecho apariciones públicas, y ha permanecido la mayor parte del tiempo recluido en la Casa Blanca.

En su discurso, hizo mención a ese ataque a la sede del Congreso de EE.UU. y subrayó que, aunque no hay que olvidar que los estadounidenses siempre tendrán sus desacuerdos, esta es una nación de “ciudadanos increíbles, decentes, leales y amantes de la paz”, que desean el progreso del país.

“Todos los estadounidenses se quedaron horrorizados por el asalto a nuestro Capitolio. La violencia política es un ataque contra todo lo que apreciamos como estadounidenses. Nunca puede ser tolerado”, indicó Trump.

El mandatario saliente es el primer presidente de Estados Unidos contra el que la Cámara Baja ha aprobado en dos ocasiones acusaciones para un juicio político (la primera en diciembre de 2019 y la segunda la semana pasada).

En esta última ocasión ha sido imputado políticamente por “incitar la insurrección” por arengar a sus seguidores frente a la Casa Blanca antes de que irrumpieran en el Capitolio.

Se espera que la jefa de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, entregue las acusaciones de juicio político contra Trump esta semana para el inicio del proceso de destitución en el Senado.

El asalto al Congreso se produjo cuando ambas cámaras estaban reunidas para contar los votos del Colegio Electoral y ratificar la victoria del demócrata Joe Biden en los comicios presidenciales del pasado 3 de noviembre. La sesión tuvo que interrumpirse por unas horas hasta que finalmente fue retomada y el triunfo de Biden fue refrendado.

Pese a haber alimentado sin pruebas todo tipo de sospechas de que hubo fraude electoral y de que la victoria de Biden no fue legítima, Trump instó a la unidad en su discurso de despedida.

“Más que nunca debemos unirnos en torno a nuestros valores compartidos y elevarnos por encima del encono partidista, y forjar nuestro destino común”, dijo Trump, que se presentó como un “outsider” de la política que se postuló a Presidencia para escalar nuevas cumbres.

Al igual que en días previos, la agenda de Trump de este martes, en el que es su penúltimo día como presidente, indicaba que el mandatario saliente trabajaría “desde la mañana temprano hasta tarde por la noche” y que tendría “muchas llamadas y muchas reuniones”, sin ofrecer detalles.

A diferencia de sus predecesores en el puesto, Barack Obama (2009-2017) y George W. Bush (2001-2009), que mantuvieron en sus últimos días en el cargo encuentros con medios de comunicación para hablar de su periplo como presidentes, Trump ha permanecido lejos de los focos.

Está previsto que Trump abandone la Casa Blanca mañana a primeras horas, antes de la investidura de Biden, con quien no se reunirá antes de la ceremonia, como ha ocurrido con procesos de transferencia del poder en el pasado, el último en 2017, cuando Obama mantuvo un encuentro con el ahora mandatario saliente antes de ser investido.

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