Le dan «chance» a simpatizante de Trump que retenía atril de propiedad federal

EE.UU. —Adam Johnson, el simpatizante del presidente Donald Trump que aparece cargando un atril de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, es una de las figuras icónicas del asalto al Capitolio, pero salió en libertad bajo fianza este lunes.

Johnson, de 36 años, y detenido el pasado 8 de enero, compareció en una corte federal de Tampa, Florida, de donde salió tras firmar una orden de fianza de 25.000 dólares que no tendrá que pagar a menos que incumpla alguna de sus citaciones judiciales.

Tras permanecer en una cárcel federal del Condado Pinellas, este hombre, con aspecto de «yo no fui», abandonó la Corte vistiendo camiseta, pantalón corto y sandalias; y estuvo acompañado de dos abogados que señalaron que, desde el día de la invasión al Capitolio, Johnson ha estado recibiendo incluso amenazas de muerte.

El asaltante afronta cargos por entrar o permanecer en un edificio restringido sin autoridad legal, robo de propiedad del Gobierno y entrada violenta y conducta desordenada en los terrenos del Capitolio.

El magistrado federal Christopher Tuite ordenó que el susodicho no viaje fuera de los límites del Distrito Medio de Florida mientras el caso sigue en curso, y solo autorizó que se traslade a Washington DC, donde tiene prevista su siguiente vista judicial para el 19 de enero.

El fiscal federal Patrick Scruggs expresó sus preocupación de que el acusado deba estar en la capital un día antes de que el presidente electo, Joe Biden, inaugure de manera formal su mandato, a lo que el abogado defensor Dan Eckhart aseguró que «el acusado» no acudirá a la ceremonia de investidura.

“Todos los involucrados en el asalto al Capitolio la semana pasada deben rendir cuentas de sus acciones, incluido el Sr. Johnson”, enfatizó Scruggs.

La fotografía de Johnson, en la que aparece sonriente y con un atril propio del Congreso de los Estados Unidos, es una de las más publicitadas entre lo ocurrido el pasado 6 de enero en el Capitolio, donde murieron cinco personas, una de ellas un policía, y numerosas resultaron heridas.

Ese día, poco antes de que los partidarios de Trump rompieran el cerco de seguridad e invadieran el Congreso, azuzados por el presidente saliente, los legisladores se aprestaban a sellar el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones de noviembre pasado y cuyos resultados ya habían sido certificados por el Colegio Electoral.

Los asaltantes causaron destrozos en la sede del Congreso y se enfrentaron a las fuerzas del orden en un episodio que algunos legisladores han definido como «un intento de golpe de Estado».

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