Fin de remesas de EEUU a Cuba endurece el aislamiento de las familias cubanas

EE.UU. —Los cubanos de Miami se apresuraron este fin de semana a enviar las últimas remesas a Cuba antes de que Western Union cierre las puertas de ese histórico flujo monetario y pronuncie aún más el aislamiento de las familias cubanas en ambos países.

“Lo que va a ocurrir es muy simple, la gente no va a recibir dinero”, dijo el sociólogo Guillermo Grenier, profesor de la Universidad Internacional de Florida (FIU). “Toda la política de Norteamérica aparta al pueblo, menos las remesas, que mantenían un contacto mínimo entre los familiares de aquí y allá”, enfatizó.

Hoy domingo es el último día que Western Union recibe dinero para enviar a Cuba en cumplimiento de una nueva restricción del Gobierno saliente de Donald Trump, que fue anunciada a pocos días de las elecciones del pasado 3 de noviembre, en las que ganó el demócrata Joe Biden.

“El pueblo está tan aislado como nunca, ese es el problema mayor”, se lamentó Grenier, quien realiza desde 1991 la encuesta de FIU sobre las políticas de EE.UU. hacia la isla en el sur de Florida. Detalló que la mitad de los cubanoestadounidenses del condado Miami-Dade envía regularmente remesas a Cuba “independientemente de sus opiniones sobre el Gobierno cubano”, según el sondeo.

Recordó que además de Western Union, que concentra la gran mayoría de los envíos y tiene 407 sedes en la isla, hay otras dos pequeñas empresas de envíos. Al cierre de sus operaciones en la isla, previsto para este lunes, se suman las restricciones de vuelos a la isla impuestas por el Gobierno Trump y las adicionales debido a la pandemia, que ahondan el golpe para los cubanos en plena temporada navideña.

Para Grenier el gran perjudicado es el cubano de a pie que no tendrá para comida, medicina ni para la financiación de pequeñas empresas. “Ni el Gobierno cubano, ni los militares, ni las grandes empresas sufrirán la interrupción de los fondos de Estados Unidos, sino que la verdadera víctima es el pueblo cubano”, se lamentó.

Estas transferencias salen principalmente de Florida, estado a unos 140 kilómetros de Cuba, seguido de Texas, Nueva Jersey, Nevada y Nueva York, y llegan en su mayoría a La Habana, donde Western Union tiene un centenar de sedes.

Para el Consejo Comercial y Económico EE.UU.-Cuba (CubaTrade), el fin de las remesas supone el regreso de “mulas” con dinero en efectivo en los aeropuertos y una mayor carga para las autoridades aduaneras y migratorias estadounidenses, especialmente en el Aeropuerto Internacional de Miami.

Este gremio empresarial subraya que por lo menos 1.800 personas viajan diariamente en 12 vuelos desde el Aeropuerto Internacional de Miami al José Martí de La Habana.

El cierre de Western Union se verá además en un incremento en el tiempo de requisas a pasajeros que quieran viajar con dinero en efectivo oculto o repartido entre varias personas. Grenier dijo que esta informalidad es un nombre “cortés” para el mercado negro de transferencias no reguladas y que estas opciones no solo son más caras y sin garantía de que los fondos lleguen, sino que tampoco hay forma de rastrearlas.

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