Estudiantes cuentan sus angustias por la docencia virtual

SANTO DOMINGO. —Un corre-corre por el celular descargado. Un intenso dolor de cabeza cuando se acerca la fecha de pagar la mensualidad. Rogar por una recarga. El temor a perder un examen por deficiencias en la plataforma. El ruido de la cotidianidad que se cuela sin avisar. Son tan solo algunas de las angustias que genera a los estudiantes la nueva modalidad de la docencia virtual impuesta por el coronavirus Covid-19.

Al igual que los profesores, los estudiantes padecen de ansiedad y estrés a causa de las precariedades e inconvenientes que enfrentan durante las clases a distancia, especialmente aquellos de ingresos limitados. La mayoría de esos percances giran en torno a un elemento común y preponderante: Las dificultades económicas.

Citan principalmente la carencia de un servicio de internet adecuado, cómo conciliar trabajo y educación, las deficiencias del servicio energético, los problemas para pagar las mensualidades, las responsabilidades con la familia, verse repentinamente desempleado y la falta de privacidad en sus hogares mientras reciben las clases.

“La falta de empleo y la ansiedad en mi caso me tienen que no se me quita un dolor de cabeza”, cuenta la estudiante de 19 años Maité Féliz, quien perdió su trabajo a causa de la pandemia y ahora apenas puede pagar la universidad con la ayuda de sus padres.

Explica que el servicio de energía eléctrica suele durar hasta un día sin llegar en el sector Brisas del Este, donde reside, lo que le dificulta acceder a las clases a distancia.

“Hay algunos profesores que quieren que compren folletos «obligados» y hay muchos ahora mismo que no tenemos la capacidad económica, porque apenas podemos pagar la universidad”, declaró sobre las precariedades económicas que enfrenta por la pandemia.

Los problemas de conectividad son una queja casi generalizada de los estudiantes universitarios. Maité Rodríguez, también de 19 años, reside con su madre en el sector Los Ríos de la capital, donde no tiene servicio de internet, por lo que toma las clases virtuales en la casa de una vecina o pone un paquete de datos semanal en su celular para estudiar.

“No trabajo por falta de una oportunidad y muchas veces tengo hasta que pedir para poner recarga, a veces no puedo conectarme a las clases, o la llamada me saca cada cinco minutos, ya sea porque la señal está muy mala o porque el internet está muy lento”, reveló con marcada decepción.

Se quejó porque algunos profesores no entienden eso y piensan que el estudiante no participa en las clases a distancia por dejadez. “He pensado retirarme un tiempo de la universidad hasta que todo vuelva a la normalidad y poder tomar mis clases presenciales”, añadió.

Mónica Pérez, de 19 años y estudiante de Comunicación Social, narra que justamente cuando inician las videoconferencias el internet suele ponerse muy lento en su casa, o en el peor de los casos sufrir una avería que puede durar horas y hasta días.

“Eso me causa miedo porque podría perder alguna de las materias por no estar presente; claro, inmediatamente pasa eso la única solución rápida es poner el paquetico de datos al teléfono”, indicó.

Un serio problema es que esas conferencias a través de las plataformas de las universidades duran hasta hora y media por asignatura y, por lo tanto, los alumnos consumen prácticamente toda la data, que casi nunca alcanza para todas las materias.

Algunos universitarios tienen que trasladarse en ocasiones a casas de familiares o amigos para tomar las clases, cuando las deficiencias en el servicio de internet y electricidad se prolongan más de lo debido, ya que también carecen de inversores.

La gran mayoría toma clases en sus casas en medio del ruido dentro del hogar y el exterior producto de la vida cotidiana o por algún vecino con la música a alto volumen.

“Cuando yo tomaba las clases ahí es que había más ruido. Hablé con los vecinos cercanos para que por favor no pongan música tan alta para que no me moleste. Actualmente, por esa y otras razones, decidí acomodarme en mi habitación y así evitar cualquier distracción”, refirió Pérez.