EE.UU. —El fiscal que investiga la muerte de George Floyd endureció los cargos con­tra el policía que lo asfixió y decidió procesar tam­bién a los otros tres agen­tes presentes durante el incidente, tras el cual se desató una ola de protes­tas que sigue estremeciendo a Estados Unidos.

A cinco meses de las elecciones, las imágenes del policía blanco Derek Chauvin presionando du­rante nueve minutos su rodilla contra el cuello de Floyd, un estadounidense negro, atizaron el debate sobre el racismo y la bru­talidad policial.

Según los documentos judiciales, el agente Derek Chauvin, que la semana pasada fue acusado de ho­micidio involuntario, será procesado además por ho­micidio sin premeditación, un cargo que se sumó a los existentes y que conlleva penas más severas.

Además el fiscal impu­tará a los otros tres poli­cías que estaban en el lu­gar, acusándolos de asistir a Chauvin, y se les impu­tarán cargos por ayudar e instigar un homicidio sin premeditación.

La familia de Floyd, que había pedido penas más duras y que se responsabi­lizara a todos los policías presentes en el momento de su muerte, celebró la decisión en un comunica­do difundido por su abo­gado, Ben Crump: “Este es un paso importante hacia la justicia”.

La polémica por la ges­tión de la crisis también creció en Estados Uni­dos después de que el jefe del Pentágono, Mark Es­per, marcó distancia con el presidente estadouni­dense Donald Trump y di­jo que está en desacuerdo con usar a los militares pa­ra frenar la multitudinaria ola de protestas.

El lunes, Trump había amenazado con desplegar a los mi­litares para “arreglar rápi­damente la situación”, pero Esper dijo que cree que las tropas en activo “sólo deberían ser usadas como un último recurso y sólo en las situaciones más urgen­tes y graves”.

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