En los pasillos del Palacio se topan los entrantes y salientes

SANTO DOMINGO. —Sigilo al caminar por los pasillos, silencio, y voz baja al hablar, de los que estaban. Algarabía, curiosidad, voz alta, saludos afectuosos y manifestaciones de júbilo de los que llegaron.

Ese fue el gran contraste entre los empleados que este lunes acudieron al Palacio Nacional.

Las primeras horas fueron muy agitadas en la Casa de Gobierno, con la llegada de los nuevos funcionarios designados por el presidente Luis Abinader el domingo.

Estos también llegaron con algunos miembros del personal que les acompañará durante el próximo cuatrienio.

“El cambio llegó” primero al parqueo de la parte trasera del Palacio Nacional y a las oficinas de recepción. Ambos situados por la parte norte de la edificación, que da a la avenida México.

Al menos el parqueo de la estructura estaba lleno y conseguir un espacio era casi imposible.

Dentro, estaba el tradicional “pasilleo” de los primeros días.

Algunos “funcionarios medios”, no acostumbrados a estar en la casa de gobierno, hicieron tours por las instalaciones.

Mientras que los nuevos empleados llegaban a sus oficinas mirándolas con curiosidad, condición que traían desde los pasillos, pues caminaban mirando para todos lados.

A su llegada, el presidente Luis Abinader fue acompañado por su equipo militar y civil, con quienes subió de inmediato a su despacho.

Los periodistas, afanosos como siempre, diligenciaron entrevistarlo, sin poder lograrlo, aunque si consiguieron a la vicepresidenta Raquel Peña; al Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, y al presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, que junto al diputado y municipalista, Víctor De Aza se encontraba en visita de trabajo en el lugar.

En la parte frontal, obreros trabajaron en el desmonte de la tarima que se preparó para los actos del domingo.

Dentro el personal de servicios desmontaba los cuadros del ex presidente Danilo Medina y acondicionaba las oficinas para recibir a los nuevos incumbentes.

Estas acciones sucedían mientras los actuales inquilinos miraban con curiosidad e incertidumbre.

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