Vecinos de la Calle Mirabal en el Municipio de La Caleta Exigen Intervención ante la Perturbación Causada por Pollera Local

La Caleta – Los habitantes de la calle Mirabal, ubicada en el municipio de La Caleta, se encuentran sumidos en un estado de desesperación debido a la constante perturbación provocada por el funcionamiento irregular y sin control de una pollera en la zona. Los residentes expresan que las noches se han convertido en una pesadilla debido al ruido ensordecedor generado por los equipos de sonido del establecimiento, que operan a cualquier hora de la madrugada, sin ningún tipo de consideración por la tranquilidad de los vecinos.
La comunidad local denuncia que las altas horas de la noche, especialmente entre las 2:00 a 5:00 AM, son las más afectadas por el bullicio generado por los aparatos de sonido de la pollera, los cuales dificultan el descanso y la conciliación del sueño de los moradores cercanos. Los vecinos aseguran que no sólo se ven perjudicados en su calidad de vida, sino que este ruido constante afecta su salud mental y física, con consecuencias de estrés y ansiedad por las noches en vela.
Además de las molestias a los residentes, se agrega la situación crítica de un centro de rehabilitación ubicado al frente del local de la pollera. Según los testimonios de los trabajadores y pacientes de dicho centro, las actividades ruidosas interrumpen constantemente los procesos de recuperación de los pacientes, afectando su bienestar físico y emocional. La incapacidad para mantener un ambiente adecuado para la rehabilitación pone en riesgo la efectividad del tratamiento que reciben las personas que allí se atienden.
Una de las situaciones más preocupantes es la de un reconocido abogado de la zona, quien también se ve afectado por el ruido constante proveniente del establecimiento. El abogado, quien atraviesa un estado delicado de salud, ha manifestado su angustia por la imposibilidad de descansar debido a las vibraciones y el volumen excesivo de la música proveniente de la pollera. La situación está generando un grave impacto en su condición, complicando aún más su recuperación.
Los vecinos, cansados de esperar una respuesta favorable por parte de las autoridades locales, han decidido alzar la voz para pedir una intervención urgente. Solicitan la colaboración de las autoridades de salud pública, medio ambiente, sanidad y las autoridades locales para que tomen cartas en el asunto y resuelvan esta problemática que no solo afecta la convivencia pacífica de la comunidad, sino que también pone en riesgo la salud de los vecinos.
El clamor de la comunidad es claro: piden misericordia y comprensión de las autoridades competentes para que la pollera en cuestión, que parece operar sin regulación alguna, se ajuste a los horarios establecidos para este tipo de negocios, minimizando las molestias y respetando los derechos de los ciudadanos a disfrutar de un ambiente tranquilo.
“Esto no puede seguir así. Nadie puede descansar, ni trabajar, ni estudiar. Pedimos a las autoridades que tomen cartas en el asunto antes de que esta situación se salga de control. Estamos hablando de la salud de personas que no pueden seguir siendo afectadas por algo que está fuera de su control”, declaró uno de los vecinos que prefirió mantenerse en anonimato por temor a represalias.
El problema se ha vuelto cada vez más insostenible y los habitantes de la calle Mirabal temen que la situación derive en conflictos mayores si no se toman medidas efectivas a corto plazo. Las autoridades locales, la comunidad y los propietarios del establecimiento deben sentarse a dialogar y encontrar una solución que permita la coexistencia pacífica y el respeto mutuo entre los diferentes sectores de la zona.
Este llamado a la acción no solo es un grito de desesperación, sino también una solicitud de justicia para garantizar que los derechos de todos los ciudadanos sean respetados y que el bienestar de la comunidad sea una prioridad.