Tres “amigos” se convirtieron en asesinos: las muertes de Juancito, Jorge Mera y Edward Victoriano

Santo Domingo.– A raíz del reciente asesinato del abogado Edward Antonio Victoriano Durán a manos del ex presidente del PLD en Tireo, Gilberto Suriel Quezada, vuelven a relucir casos similares en que los hoy occisos fueron ultimados a manos de figuras cercanas y que utilizaron armas de fuego para cometer el delito, conociendo dos casos en la autoeliminación del asesino.
Este patrón de violencia refleja un componente común en estos hechos: la traición de personas de confianza, que a pesar de compartir vínculos cercanos, resolvieron sus conflictos a través de la violencia. El caso más reciente, ocurrió el pasado 17 de marzo de 2025 e involucró al ya citado Suriel Quezada, quien disparó contra Victoriano antes de suicidarse en su oficina, dejando a la familia y amigos de ambas víctimas con más preguntas que respuestas.
Otro suceso trágico fue el asesinato del ministro de Medio Ambiente Orlando Jorge Mera el 6 de junio de 2022, a manos de Miguel Cruz, amigo de la infancia. Cruz, alterado emocionalmente, llegó al despacho de Jorge Mera y lo asesinó antes de ser detenido y sentenciado a 30 años de prisión. Este caso impactó al país, pues puso en evidencia la vulnerabilidad de los funcionarios ante conflictos personales, obligando a una revisión de las medidas de seguridad en instituciones gubernamentales.
Por último, el asesinato de Juan de los Santos, conocido como «Juancito Sport», el 15 de diciembre de 2015, también muestra la tragedia de la traición entre amigos. Luis Esmelín Féliz Féliz, un técnico cercano y amigo de De los Santos, irrumpió en su oficina y lo mató junto a su guardaespaldas antes de suicidarse. El ataque estuvo motivado por un conflicto financiero, según explicaron las autoridades, lo que muestra cómo las disputas económicas pueden desencadenar consecuencias fatales.
Estos tres casos, aunque distintos en sus detalles, comparten la dramática similitud de que la violencia provino de personas cercanas a las víctimas. La muerte de estas figuras, quienes confiaban en sus asesinos, deja en evidencia la importancia de la resolución pacífica de conflictos y la necesidad de medidas de seguridad más estrictas para evitar tragedias similares.