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Por Arelis Estévez

A ti comerciante detallista:
Gracias por leerme a través de este artículo y permitirme expresarme por este medio de comunicación correspondiente al comercio. Lo siento, no soy de tu área de expertís, pero escojo agregar valor intencionalmente, con un tema de índole espiritual sin ser de una religión; perdóname, por hablar del alimento espiritual, el cual tiene igual importancia o más que el alimento físico, no lo digo yo, lo dice Dios en su Palabra, la Biblia. Amo lo que estás haciendo a través de la distribución de provisiones que alimentan al cuerpo físico.

El alimento que protege tu espíritu y cuida tu alma
Voy a partir de lo que vi y sentí al ver a mi madrasta estar frente a un colmado, y en la persona que se convirtió por treinta años de trabajo fuerte y duro como dependiente detrás de un mostrador. Con la única intención de agregarte algún valor y puedas visualizar algunas de las áreas de tu vida y lo que puede estar pasando contigo, por ejemplo: con tu salud, con tu familia, con tu tiempo de ocio, … solo para partir de un punto, una realidad y darte algunas pistas que quizás ya conoces, pero que hace mucho bien refrescar para apoyarte en tu vida espiritual sin entrar en religión.

Es verdad que, se requiere trabajar para ganar el sustento propio y el de la familia, y es un mandamiento de Dios, lo podemos leer en su Palabra en el libro de Génesis 3:19 ‘Te ganarás el pan con el sudor de tu frente’. Recuerdo que, participaba yo en un seminario de crecimiento personal, el expositor, citó ese mismo texto bíblico, y dijo esto acerca de ‘con el sudor de tu frente’. Afirmó que, ciertamente, era verdad, que estábamos llamados a trabajar por nuestro sustento y el de la familia, pero que debíamos ser sabios, pues asoció frente con mente. En otro artículo, hablaré de los tipos de mentes, por ahora quiero ir a lo que pierde un comerciante, si no cuida de sí y de su familia.

¿Y te preguntarás por qué alimento espiritual? Pues, somos alma, cuerpo y espíritu. Una trilogía. Y si no hay conexión entre las tres partes, entonces, es posible que nos desvanezcamos en los intentos por vivir nuestra afanada existencia, y muy probable que estamos muertos vivos. El afán, apaga el espíritu y mata el alma, es decir, la vida. Estamos llamados a vivir en abundancia, pero con los dones del espíritu, fortaleciéndonos unos a otros, según el don de cada uno. Los siete dones son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

Unas preguntas para reflexionar. Sobre ellas te hablaré de manera breve en este artículo a modo de ensayo. ¿De qué te puedes perder como comerciante? ¿Entre cuáles preocupaciones y afanes, debate tu vida? ¿Cuáles consecuencias se pueden derivan de tu afán y las preocupaciones que pueden dañar tu vida, tu espíritu? ¿Qué puedes hacer para mitigarlas? Estas preguntas bien se pueden aplicar para cualquier tipo de trabajo, pero quiero ser bien intencional, porque es para ti comerciante detallista.

Puede que estés organizado, tengas empleados que trabajan para ti y por ti, aun así, no estás exento de tener pérdidas, y no me refiero a pérdidas de dinero, si no beneficios intangibles, como son: tiempo en familia, tiempo para la vida en el espíritu, tiempo de ocio, tiempo de reflexión, tiempo para alimentar tu cuerpo físico de manera adecuada, … te sugiero que leas este artículo que, si no es para ti, puede que se lo recomiendes a alguien que conoces.

¿De qué te pierdes como comerciante?

Te voy a ilustrar con la experiencia de mi madrastra. Te anticipo, la entendía y respetaba sus decisiones y su modo operandi. Pero, te confieso, no me gustaba visitarla porque no podíamos ni comer en paz, no podíamos sostener una conversación duradera, pues los clientes se llevaban todo su tiempo. Ella comía rapidísimo, también se le enfriaba la comida en el plato y luego ya no comía. Además, y duraba largas horas sin comer nada, hasta olvidaba beber agua.

¿Quién no disfruta de un café colado por su mamá? Yo disfruto de su café, y beberlo con ella más, pero lo bebo a sorbo, ella se lo bebía de un solo sorbo y así con todo lo que hacía. Se bañaba rápido y atenta a un cliente. Se le quemaba la comida, o se pasmaba porque apagaba la estufa, … cuántas acciones más, tan deprisa. Te cuento que, el cerebro no logra identificar lo que entra al organismo cuando lo haces tan aprisa y eso altera el sistema nervioso central y, por ende, todo tu ser y a los que están alrededor tuyo, también. Ella vivía alterada, como molesta. Era mucho su afán. La comprendía.

Se perdía de cualquier actividad familiar. No le podíamos celebrar su cumpleaños. No salía a ninguna diversión ni visitaba a sus hijos. Y no hay acción más gratificante para un hijo ver a sus padres que le visiten, no por enfermedad o muerte de un pariente, sino por gusto, por placer, por amor, para celebrar sus triunfos, limar asperezas, mimarlos, escucharlo. Tanto se pierde que llega a doler mucho y hasta resentimientos surgen y se alojan en el alma y adormecen el espíritu.

¿Entre cuáles preocupaciones y afanes debates tu vida?

El afán connota distracción, una preocupación por cosas que producen ansiedad, tensión y presión. Esta palabra bien describe a una persona que tiene la mente dividida entre lo que debes hacer y lo que quiere realmente hacer. tal vez te identifiques con esa declaración. Andan con tanta prisa, afanados, a velocidad de bomberos, eso tú lo sabes, que altera todo tu ser y puedes llegar a enfermar.

Entiendo que toda actividad laboral para la vida humana tiene sus pros y sus contras, pero la vida del comerciante es muy agitada y de manera continua. Eso también tú lo sabes. Tus afanes juegan entre que si los precios de los artículos, los suplidores, la demanda, la oferta, el capital, las pérdidas, las ganancias, la seguridad, los impuestos, los clientes, …

¿Cuáles consecuencias se derivan del afán y las preocupaciones que pueden dañar tu vida, tu espíritu?
Todos podemos enfermar por alguna u otra razón, cierto es. Sin embargo, es más propenso el que está sometido a alta presión como es tu caso como comerciante. Te comparto mi experiencia, lo que le pasó a mi madrastra.

En agosto 2018, casi pierdo a mi madrastra, de un aneurisma, es decir, sangre acumulada en el cerebro. Perdió la conciencia por un mes y medio, aproximadamente, y el colmado, estaba abierto, sin ella. Ya a mi mamá biológica la había perdido en mayo, ese mismo año y dije: _ ¡no puede ser! las dos en el mismo año. Oré a Dios por su salud. Y la comunidad y toda la familia oró. Le dio Dios una segunda oportunidad, así se lo he hecho saber cada vez que tengo la oportunidad de decírselo. Entonces, debía aprovecharla, haciendo aquello que siempre quiso hacer.

Después, de unos largos meses, se recuperó y volvió a ponerse de frente al colmado, hasta que entendió que ya debía dejarlo. Fue difícil para ella, es una mujer de trabajo. Pero, ya había ‘enganchado’, es decir, invertido para generar ingresos sin trabajar para seguir viviendo. Míralo de este modo, llevo casi cuarenta años viviendo en Santiago, y solo después de dejar el colmado, hace apenas un par de años es cuando ella pudo pasar días en mi casa conmigo, con sus nietos y biznietas. Agradecida de Dios por dejármela por más tiempo por darle una segunda oportunidad. Dios es de segundas oportunidades. Yo lo creo y le creo.

De continuo, la visito y la hemos llevado por caminos que ya no conocía por haberse sembrado detrás de un mostrador, sin mirar qué más había. Recuerdo, aquella expresión de asombro que hizo un sábado cuando la llevé de compras a un establecimiento de una gran cadena de supermercado y tienda por departamento. Me regocijé por ella. Siempre quise llevarla a lugares, pero no quería cerrar el colmado, decía que los fines de semana, era cuando más se vendía. Si eres solo en la vida, y a eso te dedicas, lo vives, lo disfrutas, lo gozas, bien por ti, pero hay familia que espera por ti sano y a salvo y por mucho tiempo para compartir.

¿Qué puedes hacer para mitigar las consecuencias o anticiparte?
A dónde te quiero llevar con la ilustración de mi madrastra y la relación con el sudor de tu frente o mente, que trabajes sabiamente e inviertas para que el dinero trabaje por ti y puedas retirarte a vivir, pues nos pasa a todos, no vivimos hasta que encontremos el placer de beber un café en calma; ducharnos conscientemente, disfrutar del aquí y el ahora. Comer lo que gustes a la hora que gustes, ir de visitas a donde tus familiares y amigos, dormir hasta que el cuerpo y el cerebro digan basta. Cumplir con aquellos sueños truncos, engavetados por no tener tiempo.

Te recomiendo tomar tiempo para ti, y en la medida que pasas tiempo contigo, puedes entender que a tus seres amados les haría bien pasar tiempo contigo. El tiempo no es oro, es tu vida y la de todos los de tu familia. La pregunta aquí es, ¿es más el negocio que la familia, que tu vida y tu salud?

Toma tiempo y conviertes una de estas prácticas como una oración para ti: la meditación, los paseos por la naturaleza, la poesía, el yoga, los textos inspiradores, el arte o la música, lo que gustes o anheles, pueden ayudarte a encontrar la paz interior, a aceptar quién eres y dejar de lado la necesidad de obtener riquezas materiales que si bien es cierto resuelven muchas áreas de nuestras vidas por el intercambio comercial, también destruyen nuestras vidas queriendo encontrarlas.

Comes en un ambiente tranquilo, sin distracciones, saborea la comida, olvídate del móvil, de la televisión, del periódico y por supuesto jamás discutas mientras comes. Y no olvides alimentar a tu espíritu desde muy temprano por la mañana con una oración de gratitud por todo cuanto vayas a vivir cada día y lo porvenir. Vives un día a la vez. Un consejo de Dios acerca del tema en el libro de Mateo 6:34, Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal.
Arelis J. Estévez Corniel
11 de feb. de 24

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